PULSO.

Se ha quedado muda. Se le han perdido las palabras. El amor se le trabó en el medio de la garganta y cayó fulminada en la cama esperando desangrar y quedarse seca. Rota. Está rota.

Corazones Vagabundos.

Comprenderás porque -inútilmente- ahogan sus penas en suave alcohol, y porqué cada tanto se dejan besar un poco sin pasión, un poco con rencor.

GOTERAS

Y al final de la noche, y de la lluvia, cuando el cielo empezó a pintarse de azul oscuro, anunciando el alzamiento de un nuevo día, no me quedaban toallas ni trapos secos, ni ganas de secar la casa, ni de sacarme a mí de la caja.

Perdiendo Vuelo

Escapar y otros aderezos, entre excusas y ropa, me llevaron hasta allí. Necesitaba cerrar la puerta, apagar la luz dentro de mi cabeza, fantasear con castillos, dragones y otras cenizas del tiempo. Pero salí impulsada por dejar que las cosas se asienten solas un poco lejos y no choqué, pero llegué tarde.

DIAS DE TORMENTA.

Todo el contexto me empujó a encerrarme, entre retiro consentido y castigo autoimpuesto, convirtiéndome en diablo, víctima de mis embrujos, forzándome a no escapar del espejo.

No vengas.

A veces quiero que me digas cuando vendrás, la hora, el día exacto, a veces quiero saber que no llegarás, que te olvidarás de mí, que quizás tengas otras cosas más importantes que hacer, otro tiempo que matar.

Escapar x2

No pude evitarlo -tampoco quise- y me escapé de nuevo, otra vez, una vez más. No será la última, ni la primera.

Soy un hada

Un día me vi en el espejo con mis alas puestas y corroboré mis sospechas: soy un hada. Yo pensaba que era bruja, pero no. No lo soy. Soy hada. Aunque mi amiga S me dijera que era obvio, yo no me había dado cuenta antes. Ni porque mis más cercanos me dijeran “campanita” ¡Hasta... Leer más →

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