GOTERAS

Y al final de la noche, y de la lluvia, cuando el cielo empezó a pintarse de azul oscuro, anunciando el alzamiento de un nuevo día, no me quedaban toallas ni trapos secos, ni ganas de secar la casa, ni de sacarme a mí de la caja.

DIAS DE TORMENTA.

Todo el contexto me empujó a encerrarme, entre retiro consentido y castigo autoimpuesto, convirtiéndome en diablo, víctima de mis embrujos, forzándome a no escapar del espejo.

4.20 de la Madrugada.

Ahora entiendo porque algún día iba a necesitarte, porque me ibas a hacer falta y porque, en los aturdidos momentos en los que solo quiero correr y escapar, apareces nítidamente en mis pensamientos.

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