Cociente* Inconsciente (o Mi Reino Onírico)

El drama absurdo de la tele no rellenó ninguno de mis agujeros existenciales, y el café medio frio en la taza, junto con el resto de las galletas aburridas, parecía más una nota de suicidio de mi falta de esfuerzo, que el disparador para empezar una nueva mañana.

4.20 de la Madrugada.

Ahora entiendo porque algún día iba a necesitarte, porque me ibas a hacer falta y porque, en los aturdidos momentos en los que solo quiero correr y escapar, apareces nítidamente en mis pensamientos.

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