PULSO.

Se ha quedado muda. Se le han perdido las palabras. El amor se le trabó en el medio de la garganta y cayó fulminada en la cama esperando desangrar y quedarse seca. Rota. Está rota.

Corazones Vagabundos.

Comprenderás porque -inútilmente- ahogan sus penas en suave alcohol, y porqué cada tanto se dejan besar un poco sin pasión, un poco con rencor.

El arrastre.

Su arrepentimiento solo la llevó a marchar hacia adelante. Sabía que la olía, que podía distinguir la frustración en su piel, y eso la excitaba de la forma más desesperada.

Cuarentena del Corazón.

Pensaba pero no quería pensar. Aparecían los pensamientos cada vez que -sin querer- les daba lugar y me pesaban, me dolían, me gritaban y me confundían. Por eso, para combatirlos, usé mi ansiedad, mi peor secuaz para resolver cosas.

Hoy lo llamo.

Hoy lo llamo, pensé mientras miraba por la ventanilla del colectivo, y sentí el -bien conocido y bienvenido- cosquilleo hormonal en mi entre pierna, y el recuerdo de su piel se encendió en la yema de mis dedos. Volví a recordar con todos mis sentidos sus besos cariñosos en el cuello y la cosquilla específica... Leer más →

Tan absurdo como necesario.

Miro mi teléfono sin siquiera tocarlo. No te voy a escribir, porque no quiero saber que sos real, no quiero saber que recién te levantás y no quiero saber que no tenés nada solucionado. Prefiero tu recuerdo inventado revoloteando como un estúpido fantasma que invoca algo que ya me olvidé de mi pasado.

Texto Retrospectivo

Te voy a escribir un montón de palabras que no digan nada, en una oración mezclada con yerba y agua caliente, cebando mate en una ventana abierta al sol de la siesta.

Diciembre Mood.

Parece que esa exigencia va muy bien combinada en esas ciudades que nunca duermen, que a toda hora hay alguien vagando en sus calles o en sus mentes.

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: