Perdiendo Vuelo

Escapar y otros aderezos, entre excusas y ropa, me llevaron hasta allí. Necesitaba cerrar la puerta, apagar la luz dentro de mi cabeza, fantasear con castillos, dragones y otras cenizas del tiempo. Pero salí impulsada por dejar que las cosas se asienten solas un poco lejos y no choqué, pero llegué tarde.

Cociente* Inconsciente (o Mi Reino Onírico)

El drama absurdo de la tele no rellenó ninguno de mis agujeros existenciales, y el café medio frio en la taza, junto con el resto de las galletas aburridas, parecía más una nota de suicidio de mi falta de esfuerzo, que el disparador para empezar una nueva mañana.

Cuarentena del Corazón.

Pensaba pero no quería pensar. Aparecían los pensamientos cada vez que -sin querer- les daba lugar y me pesaban, me dolían, me gritaban y me confundían. Por eso, para combatirlos, usé mi ansiedad, mi peor secuaz para resolver cosas.

HECHIZOS Y BRUJAS.

La primera vez que lo encendí, fue la primera noche que dormí sola, en mi nueva cuevita, después de haber naufragado en un mar de un montón de cosas.

Texto Retrospectivo #2.

Muero desgajándome, ofreciéndome a la hoja expectante, intentando confesarme, descubrirme, reinventarme y muero, para revivir otra vez en cada letra que voy amontonando, en las palabras que se oxidan en mi boca, en las frases que voy dibujando mil veces, y una más, en las profundidades de mi ser.

APRENDER A PERDER.

Pensé en la muerte, pero no quise nombrarla. Era todo muy reciente. Quería disfrazarla de números y entenderla como algo que estuviera fuera de mi alcance. No quería ser parte de ese problema. Pensaba que había tenido mi cuota y que era suficiente.

Texto Retrospectivo

Te voy a escribir un montón de palabras que no digan nada, en una oración mezclada con yerba y agua caliente, cebando mate en una ventana abierta al sol de la siesta.

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